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SÁB, 10 OCT 2026
Economía

La industria se contrae dos años seguidos: 66.262 empleos registrados menos a nivel país

Un relevamiento privado muestra que la manufactura perdió 5,2% de sus puestos entre el primer trimestre de 2024 y el de 2026. Solo tres jurisdicciones crecieron, mientras el Gran Buenos Aires explica más de un tercio de la caída absoluta.

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Ramiro OyolaEconomía y producción · · lectura 4 min
La industria se contrae dos años seguidos: 66.262 empleos registrados menos a nivel país

La industria manufacturera argentina atraviesa un ciclo recesivo que ya se extiende por dos años consecutivos y que se refleja con precisión en los registros oficiales de empleo. De acuerdo con un informe de la consultora Politikon Chaco, entre el primer trimestre de 2024 y el primer trimestre de 2026 desaparecieron 66.262 puestos de trabajo industrial registrados en todo el país, una contracción equivalente al 5,2% del total sectorial (Politikon Chaco, según datos de empleo registrado). En perspectiva, el número representa casi la mitad (45%) de la pérdida de puestos de trabajo que acumuló la economía nacional en ese mismo período, lo que confirma que la industria sigue siendo uno de los principales focos de la dinámica negativa del mercado laboral.

Ramiro Oyola, en su análisis para esta sección, subraya que la comparación con la campaña anterior —es decir, con el mismo tramo 2023-2025— arroja una fotografía todavía más cruda: el ritmo de destrucción de empleo fabril era sensiblemente menor, lo que indica que la tendencia no se detuvo, sino que se profundizó durante el último año. Para dimensionar lo que está en juego, alcanza con repasar los números: la industria manufacturera es uno de los sectores que más mano de obra concentra en el país, de modo que cada punto porcentual de caída se traduce rápidamente en decenas de miles de hogares afectados.

Vamos a los números

El dato más llamativo del informe es la marcada heterogeneidad territorial. De las 24 jurisdicciones del país, únicamente tres terminaron el período con saldo positivo en sus registros de empleo industrial. Santa Cruz sumó 420 nuevos puestos (+11,8%), Neuquén incorporó 1.216 (+9,2%) y Río Negro añadió 1.205 (+7,8%). Entre las tres aportaron 2.841 empleos industriales nuevos, una cifra significativa pero insuficiente para compensar lo perdido en el resto del mapa productivo.

El motor de cada una de esas provincias responde a cadenas productivas muy definidas. En Santa Cruz, el crecimiento provino principalmente de la elaboración de alimentos; en Neuquén lideraron la producción de maquinaria y equipo y de minerales no metálicos, sectores estrechamente vinculados a la actividad hidrocarburífera; en Río Negro, la elaboración de alimentos también explicó la mayor parte de la suba. Se trata, en los tres casos, de economías provinciales donde las ramas ligadas al petróleo y a la agroindustria conservan dinamismo, lo que les permitió sostener —e incluso ampliar— su base manufacturera en un contexto general de retroceso.

En el extremo opuesto, La Rioja acumuló la mayor pérdida relativa con un 15% menos de puestos industriales, seguida por La Pampa (-12,8%), San Luis (-11,3%) y Misiones (-10,1%). Las caídas más moderadas correspondieron a Formosa (-1,1%), San Juan (-1,2%) y Entre Ríos (-2,6%). En valores absolutos, en cambio, el peso del conurbano bonaerense es determinante: el Gran Buenos Aires perdió 25.623 empleos industriales, la Ciudad de Buenos Aires otros 8.617 y el resto de la provincia de Buenos Aires, 8.064. Solo estas tres zonas explican más del 55% del empleo industrial nacional, de modo que cualquier variación porcentual se traduce automáticamente en cifras absolutas mucho más voluminosas.

Ganar participación no es lo mismo que crecer

El informe de Politikon Chaco introduce, además, una distinción metodológica clave para evitar lecturas apresuradas. El documento señala que el aumento de participación de algunas provincias en el total nacional no implica necesariamente que hayan crecido sus puestos: «que una jurisdicción haya ganado participación no implica necesariamente que hayan crecido sus puestos de trabajo, sino que aumentó su peso relativo dentro del empleo sectorial nacional», indica el relevamiento. En otras palabras, una provincia puede perder empleos y aun así ganar terreno relativo si otras jurisdicciones cayeron más. La aclaración resulta pertinente porque el desplazamiento de la estructura productiva puede sugerir dinamismo donde, en realidad, solo hay un reparto distinto de una torta cada vez más chica.

“Que una jurisdicción haya ganado participación no implica necesariamente que hayan crecido sus puestos de trabajo, sino que aumentó su peso relativo dentro del empleo sectorial nacional.”Informe de Politikon Chaco

Lo que falta saber

Por ahora, el cuadro de situación se sostiene sobre los registros formales de empleo, que capturan con razonable precisión al universo de trabajadores en relación de dependencia del sector manufacturero, pero dejan afuera al trabajo no registrado, al empleo por cuenta propia y a la dinámica de los monotributistas vinculados a cadenas fabriles. Tampoco se conoce todavía cómo impactó en el primer trimestre de 2026 la evolución del consumo masivo, del crédito productivo ni de los programas de sostenimiento del empleo industrial que puedan haber atenuado —o no— la caída. La próxima lectura del informe y la publicación de los datos oficiales del segundo trimestre permitirán verificar si el piso de la curva está cerca o si, por el contrario, la industria seguirá perdiendo puestos en el tramo que resta del año.

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Ramiro OyolaEconomía y producción

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