La huerta en casa se defiende sola: recetas con ortiga, ajo y cáscaras que recomienda el INTA para plagas y hongos
Con la primavera crecen los hongos y en verano se multiplican los insectos. Preparados sencillos, hechos con ingredientes de cocina, pueden mantener a raya pulgones, ácaros y cochinillas sin necesidad de químicos.
Me lo cuenta Gabriela, vecina de Morón, mientras revuelve un balde plástico tapado con una tela mosquitera. En su terraza, entre macetas con tomate, albahaca y un limonero que pelea con el frío, el líquido ya lleva seis días fermentando y todavía suelta burbujas. Es purín de ortiga, una de esas recetas de la abuela que el INTA volvió a poner sobre la mesa porque, según me explica mientras se acomienda los guantes de goma, sirve para espantar pulgones, contener hongos y, de yapa, alimentar la tierra. Gabriela lo aprendió en un taller de huerta urbana y, desde entonces, cada primavera prepara un lote entero para repartir entre el edificio.
El dato no es menor: con la llegada del calor aparecen los hongos, favorecidos por la humedad típica de los meses templados, y más adelante, cuando el ambiente se vuelve más seco, se multiplican los insectos y los ácaros, que además encuentran mayor abundancia de frutos para alimentarse. Para no llegar a esa instancia, existen preparados caseros que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria recomienda aplicar en huertas y jardines como prevención o en los primeros estadios del problema. No reemplazan a los agroquímicos cuando el ataque es severo, pero ocupan un lugar que, por estos días, muchos jardineros amateurs redescubren.
Antes de empezar, tres reglas que no se saltean
- Usar siempre recipientes de plástico, vidrio o cerámica: los metálicos pueden liberar elementos tóxicos para la planta.
- Preparar los macerados en un lugar ventilado y sin luz solar directa, porque la fermentación genera olores fuertes y gases.
- Colar bien el líquido antes de pulverizarlo para no tapar la boquilla del rociador.
Las recetas que mejor funcionan en la huerta doméstica
El purín fermentado de ortiga se prepara con un kilo de ortiga fresca, o entre 100 y 200 gramos si está seca, en diez litros de agua. Se deja a la sombra entre 7 y 12 días, revolviendo a diario hasta que desaparezcan las burbujas. Antes de aplicarlo se diluye en la misma cantidad de agua. Controla pulgones y hongos y, además, aporta nutrientes al suelo. Gabriela me insiste: hay que manipular la ortiga con guantes, porque pica.
El macerado concentrado de ajo con alcohol es otro clásico. Se licúa una cabeza entera de ajo con medio litro de agua y medio litro de alcohol, se deja siete días en la heladera, se filtra y, al momento de usar, se diluyen 100 mililitros por litro de agua con un poquito de jabón blanco neutro como adherente. Actúa contra ácaros, pulgones, mosca blanca, orugas y hongos. El olor, advierte, no es precisamente un perfume, pero a los insectos les resulta insoportable.
Para quienes buscan algo más rápido, hay opciones express: hervir la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos sirve contra pulgones y cochinillas; dejar reposar dos o tres cebollas medianas en agua hirviente durante 48 horas ataca pulgones y hongos; y una infusión de ruda y salvia en proporciones iguales controla pulgones sin necesidad de fermentación. En todos los casos conviene aplicar al atardecer, cuando baja el sol, y repetir cada cinco o siete días si la plaga insiste.
“Es volver a lo de antes: con lo que tenés en la cocina, le ganás a la plaga sin envenenar la planta ni a la familia.”Gabriela, vecina de Morón
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