Fito Páez, el chico del piano que ahora se le anima a la batuta
El rosarino pasó por Otro día perdido, tocó sus clásicos a piano y pelado, contó que le gustaría aprender a dirigir una orquesta y se acordó de aquella vez que salió a tocar de espaldas al público con Charly García.
(Aclaro antes de seguir: si te cruzás con alguien que te diga que Fito Páez es un tipo aburrido, es porque nunca lo vio sentado frente a un piano, sin red y sin esconderse detrás de una banda. Es otra cosa. Y esta semana, en Otro día perdido, volvió a quedar demostrado.)
El músico rosarino pasó por el programa que conduce Mario Pergolini y se mandó una de esas visitas que a mí, como televidente de cuarenta y tantos, me reconcilian con la pantalla: piano, canciones a pedido y una conversación donde, en vez de repetir el libreto de siempre, se animó a contar qué le gustaría aprender de acá en adelante.
El piano como territorio propio
Fito arrancó con Al lado del camino y, a partir de ahí, el ciclo fue tomando la forma de esas noches íntimas que él sabe construir como pocos. Pergolini y los panelistas Evelyn Botto y Agustín "Soy Rada" Aristarán le fueron pidiendo temas y él los fue sacando, uno tras otro, como si tuviera un catálogo entero en la punta de los dedos.
“Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona.”Fito Páez
Esa frase la soltó cuando le preguntaron por sus proyectos a futuro, y sirve como un pequeño mapa de por dónde anda la cabeza del autor de El amor después del amor. No es que ya esté dirigiendo orquestas: dice que quiere aprender a hacerlo. Y uno le cree, sobre todo cuando lo escucha hablar con esa mezcla de respeto y fascinación que suele reservarse para los oficios que todavía no domina del todo.
Charly, la melena y tocar de espaldas
Pero lo más jugoso de la charla llegó cuando el tema derivó en Charly García. Pergolini le preguntó por qué, en una gira que compartieron, Páez había tocado de espaldas al público. La primera respuesta fue bien de Fito: "Hay que preguntarle a Charly". Después, más serio, se puso a pensar en voz alta.
Contó que García nunca terminó de explicar aquella decisión escénica, aunque él siempre la leyó como una idea visual: que el público viera una melena en movimiento mientras sonaba la música. Y destacó algo que a mí me parece clave: no la presentó como una rareza caprichosa, sino como una manera de pensar el show. "Me sirvió porque aprendí un montón", resumió, y se le notó que lo decía en serio.
La memoria de las canciones
También hubo un tramo melancólico, de esos que a Fito le salen sin pedir permiso. Recordó que, unos quince años atrás, había armado un recital entero con temas de Charly que él consideraba súper conocidos y se topó con gente que no los reconocía. A partir de ahí, se permitió una preocupación que va más allá de lo personal: qué lugar ocupa ese repertorio en la memoria cultural de varias generaciones.
- Ver la entrevista completa en Otro día perdido, que queda subida en el canal de YouTube del programa, para ver a Fito en modo íntimo al piano.
- Buscar en plataformas el disco que Fito le dedicó a Charly García: es una buena manera de entender por qué lo inquietaba el tema de la memoria.
- Revisar la filmación de la gira que compartieron, si está disponible en algún archivo, para ver la famosa imagen de la melena en movimiento.
(Si me obligan a elegir una sola canción de Fito para escuchar al piano y pelado, me quedo con ella: Al lado del camino. Pero esa es otra nota.)
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