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MAR, 22 SEPT 2026
Vida

Ellen Burstyn a los 93: la rutina que combina caminatas y gimnasio para sostenerse de pie cada día

La actriz camina, entrena fuerza y convive con artritis y dos fracturas de muñeca. Especialistas consultados por este portal explican por qué el trabajo de resistencia no se reemplaza solo con pasear al perro.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · 22 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Me crucé con Ellen Burstyn por primera vez en una pantalla mucho antes de entender quién era. Después me enteré de que tiene 93 años y de que cada mañana, varias veces por semana, sale a caminar a su perro, concurre al gimnasio y entrena con un preparador físico. Esa combinación, que parece simple y hasta obvia cuando uno la lee apurado, esconde una distinción que vale la pena repasar con tiempo y con buena letra.

Caminar no es lo mismo que trabajar la fuerza

La actriz lo dijo con una frase corta que repite cada vez que le preguntan cómo hace: "Camino todos los días, hago ejercicio en el gimnasio y me cuido". Esa enumeración no es un capricho: caminar puede formar parte de una jornada activa, pero no reemplaza necesariamente el trabajo de fuerza y de equilibrio. Son dos patas distintas de una misma mesa, y la segunda suele ser la que se olvida en casa.

Burstyn, además, arrastra antecedentes que obligan a mirar su rutina con cuidado. Tuvo dos fracturas de muñeca, usa una férula en una mano y convive con artritis. Quienes comparten algunas de esas condiciones —lesiones previas, dolores persistentes, enfermedades crónicas o dificultades para mantenerse parados sin tambalear— necesitan asesoramiento profesional antes de calzarse las zapatillas o sentarse frente a una banda elástica. Esa consulta puede hacerse con el médico de cabecera, con un kinesiólogo o con un profesional capacitado en ejercicio.

Por qué importa subir de una silla sin ayudarse con las manos

Matthew Kampert, especialista en medicina deportiva y responsable del Programa de Medicina del Estilo de Vida de la Clínica Cleveland, lo explica con una imagen muy concreta: fortalecer los glúteos favorece la estabilidad cotidiana y puede contribuir a que los adultos mayores sufran menos caídas. Esa frase, "sufran menos caídas", no es un detalle menor: cada vez que uno se pone de pie desde una silla, sube una escalera o se inclina para alcanzar algo, está usando fuerza, equilibrio y coordinación. Si esas capacidades se entrenan, el cuerpo responde. Si no, el cuerpo avisa.

“Fortalecer los glúteos favorece la estabilidad cotidiana y puede contribuir a que los adultos mayores sufran menos caídas.”Matthew Kampert, especialista en medicina deportiva (Cleveland Clinic)
  • Ponerse de pie desde una silla sin ayuda de las manos.
  • Elevar los talones, con apoyo cerca para no perder estabilidad.
  • Hacer remos con una banda elástica,controlando el movimiento.
  • Realizar flexiones inclinadas contra un apoyo elevado que sea estable y no resbale.

La propuesta del entrenador Álvaro Puche es bastante concreta y sirve como punto de partida: complementar las caminatas con un circuito breve de resistencia que dura entre tres y cuatro minutos, con una frecuencia semanal de tres sesiones. Cuatro pasos, una silla, una banda y un apoyo firme. Sin máquinas sofisticadas ni ropa con slogans.

Ahora bien, la ejecución necesita adaptarse a cada situación. La altura del asiento, los apoyos, el recorrido y la carga pueden cambiar según las posibilidades de quien entrena. La técnica y la seguridad tienen prioridad sobre la rapidez o la cantidad de repeticiones. Forzar una serie con dolor, con miedo a caerse o con una muñeca recién soldada no es constancia: es imprudencia.

Una vida que se sostiene en movimiento

Burstyn empezó a cambiar sus costumbres cerca de los 40 años. Mantiene una alimentación vegetariana, dejó el alcohol y el cigarrillo hace décadas y, fuera del gimnasio, sigue trabajando, lee, recibe visitas y va a conciertos. El movimiento ocupa un lugar dentro de esa vida cotidiana, junto con los vínculos y las obligaciones que la siguen convocando.

Cuando le preguntan por qué sigue entrenando a los 93, la actriz vuelve a esa misma fórmula que ya se volvió firma personal. "Camino todos los días, hago ejercicio en el gimnasio y me cuido", repite, como si la frase fuera un recordatorio que también se hace a sí misma. A esa edad, cuidarse no es un gesto heroico: es la manera más concreta de seguir estando.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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