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DOM, 04 OCT 2026
Economía

El financiamiento se volvió la regla y no la excepción para comprar comida: el 88,8% de los hogares debió recurrir a alguna modalidad de crédito en septiembre

El Informe Económico y Social del IETSE de septiembre de 2026 muestra que el fiado, las tarjetas y los préstamos volvieron a ser la principal vía para acceder a alimentos, en un contexto de inflación mensual del 2,1% y de caída del 8,3% en el volumen de ventas en comercios de proximidad.

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Ramiro OyolaEconomía y producción · · lectura 4 min
El financiamiento se volvió la regla y no la excepción para comprar comida: el 88,8% de los hogares debió recurrir a alguna modalidad de crédito en septiembre

El 88,8% de los hogares relevados en el Informe Económico y Social del IETSE correspondiente a septiembre de 2026 debió recurrir a alguna forma de financiamiento para comprar alimentos, un indicador que vuelve a poner en primer plano la dependencia del crédito informal y formal para cubrir una necesidad básica de la población (IETSE, septiembre de 2026).

Vamos a los números. La modalidad más utilizada fue el fiado, con un 38,4% de los hogares, seguida por las tarjetas de crédito, con un 36,5%. Un 13,9% tomó préstamos específicos para pagar comida, mientras que el 11,2% restante manifestó no haber necesitado recurrir a ningún mecanismo de financiamiento para acceder a esos productos. La fotografía de septiembre ratifica una tendencia que ya se observaba en meses previos, aunque con un desplazamiento hacia el fiado como herramienta predominante por sobre las tarjetas, en línea con la pérdida de poder adquisitivo que muestran otros indicadores del propio relevamiento.

Restricciones que se trasladan al interior de los hogares

El informe no se limita a describir la forma de pago, sino que profundiza en las consecuencias de esa presión financiera sobre la vida cotidiana. El 28,5% de los hogares debió pedir dinero para afrontar gastos básicos, lo que da cuenta de un grado de liquidez limitado aun cuando se trata de erogaciones regulares. La fragilidad se hace más visible al consultar cuánto tiempo podrían mantenerse los hogares sin ingresos: el 61,3% señaló que resistiría menos de una semana y el 32,7%, entre una semana y un mes. En conjunto, el 94% de los encuestados no superaría el mes sin percibir recursos, un umbral que deja escaso margen frente a cualquier interrupción laboral o caída del ingreso.

En materia de alimentación, el 42,4% de los hogares declaró haber podido acceder a todos los alimentos que necesitaba durante septiembre, mientras que el 57,6% restante reconoció algún tipo de dificultad o restricción. Dentro de los hogares con menores de edad, el 28,6% respondió que algún niño, niña o adolescente había comido menos durante el mes por falta de dinero, una cifra que el informe presenta como un indicador sensible de la profundidad del ajuste. La situación se replica entre los adultos: en el 39,1% de los hogares, alguna persona adulta redujo voluntariamente su propia comida para que el resto de los integrantes pudiera alimentarse, mientras que el 60,9% negó que esa práctica hubiera tenido lugar.

Precios al alza y caída del volumen vendido en comercios de proximidad

El cuadro económico se completa con una inflación mensual del 2,1%, que superó en 0,3 puntos porcentuales el 1,8% de agosto e interrumpió la secuencia de desaceleraciones que el propio IETSE había registrado en los meses anteriores. De esta manera, la inflación acumulada de 2026 se ubica en el 24% y la interanual alcanza el 32,8%, niveles que el informe describe como consistentes con la persistencia de presiones sobre los precios de los bienes de consumo masivo.

Para el hogar de referencia del estudio, la Canasta Básica Total llegó a $2.076.505 en septiembre, monto que define la línea de pobreza, en tanto la Canasta Básica Alimentaria se situó en $1.130.236 y marca el umbral de indigencia. Son los valores que el relevamiento utiliza como referencia para expresar los ingresos mínimos necesarios para cubrir los consumos indispensables. En paralelo, las ventas de alimentos y bebidas en comercios minoristas de proximidad, medidas en volumen, retrocedieron un 8,3% en la comparación interanual contra septiembre de 2025, una caída que el informe vincula con las restricciones de compra que describen los hogares y con el desplazamiento del gasto hacia formatos más económicos o hacia la compra financiada en el propio comercio barrial.

  • El 88,8% de los hogares financió la compra de alimentos: 38,4% con fiado, 36,5% con tarjetas de crédito y 13,9% con préstamos.
  • El 28,5% pidió dinero para gastos básicos y el 94% no resistiría más de un mes sin ingresos.
  • El 57,6% tuvo dificultades para acceder a todos los alimentos; en el 28,6% de los hogares con menores, algún niño, niña o adolescente comió menos.
  • La inflación mensual fue del 2,1%, contra el 1,8% de agosto, con acumulados del 24% en 2026 y 32,8% interanual.
  • La Canasta Básica Total llegó a $2.076.505 y la Canasta Básica Alimentaria a $1.130.236.
  • Las ventas de alimentos y bebidas en comercios de proximidad cayeron 8,3% interanual en volumen.

Lo que falta saber es cómo se sostendrá este esquema durante los próximos meses, en un escenario en el que la inflación volvió a acelerarse y en el que la mayoría de los hogares ya utiliza el fiado o el crédito como mecanismo habitual y no excepcional para comprar alimentos. La evolución del volumen de ventas en los comercios de proximidad, el comportamiento de la Canasta Básica y la capacidad de los hogares para mantener los plazos de pago de lo financiado serán las variables que permitan anticipar si la dependencia del crédito observada en septiembre se profundiza o comienza a corregirse.

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Ramiro OyolaEconomía y producción

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