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LUN, 12 OCT 2026
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El fantasma de Jay Gatsby que Jack Nicholson no se puede sacar de encima

A los 89 años, retirado desde 2011, el actor todavía carga con la única gran negativa de su carrera: haber rechazado el papel que terminó en manos de Robert Redford en la adaptación de 1974.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos · · lectura 4 min
El fantasma de Jay Gatsby que Jack Nicholson no se puede sacar de encima

Hay decisiones que pesan más que cualquier premio. Le pregunten si no a Jack Nicholson, que a sus 89 años y viviendo como un jubilado de leyenda desde 2011, carga todavía con un fantasma: el de Jay Gatsby, el personaje que su propio entorno le venía señalando desde que tenía 18 años y que terminó interpretando Robert Redford en la película de 1974 dirigida por Jack Clayton. Es, según sus propias palabras, el único papel verdaderamente excepcional que rechazó en toda su vida.

Lo confesado por el propio Nicholson tiene la textura de una espinilla que no se termina de ir nunca. No es una autocrítica cualquiera: es la autocrítica de alguien que sabe lo que es ganar un Oscar, acumular diez nominaciones, transformarse en una cara imprescindible del cine estadounidense de los setenta y ochenta. Y sin embargo, ahí está el hoyuelo del arrepentimiento: cuando le ofrecieron la adaptación de la novela de F. Scott Fitzgerald, dijo que no, por motivos personales que se guardó para él y que, pasados los años, sigue sin explicar.

De Beatty a Brando, el casting más querido de Hollywood

Lo curioso es que el camino hasta llegar a Redford fue un casting de los que ya no se fabrican. El primer convocado fue Warren Beatty, que también pasó. Después sonó el teléfono de Nicholson, que en principio parecía la elección natural: si hay un actor con el pulso para Gatsby, parecía ser él. Pero el actor tenía un reparo concreto con Ali MacGraw, que iba a ser la Daisy de la película y que en ese momento estaba casada con el productor Robert Evans. Algo no cerraba, no hubo acuerdo, y la búsqueda siguió.

  • Warren Beatty: primer candidato, primera negativa.
  • Jack Nicholson: segundo en la lista, segunda negativa.
  • Marlon Brando: evaluado seriamente, finalmente descartado.
  • Robert Redford: el elegido para Jay Gatsby.
  • Mia Farrow como Daisy, después de que Evans y MacGraw se divorciaran.

Mirá qué película: Beatty, Nicholson, Brando, Redford, todos en danza por el mismo personaje. Es una de esas escenas de casting que parecen de ficción pero ocurrieron de verdad, en una Hollywood en la que todavía se podía armar una adaptación de El gran Gatsby con este nivel de estrellas peleándose por el papel.

Lo que pasó después con Nicholson en ese mismo año 1974 tiene su ironía: protagonizó Chinatown, de Roman Polanski, una de las películas más recordadas de su carrera, por la que merecidamente quedó nominado al Oscar (la estatuilla fue para Art Carney, por Harry y tonto, una injusticia que sigue doliendo entre los fans del cine negro). O sea que, mientras Redford se ponía la camisa blanca de Gatsby y navegaba en yate por las afueras de Long Island, Nicholson estaba en el Hollywood de los años treinta investigando un caso de corrupción y de widows que se enamoran de detectives gastados.

¿Y si hubiera dicho que sí al Gatsby? Pregunta imposible, tentadora. Lo más probable es que la película de Clayton tampoco se hubiera salvado del todo: la recepción crítica en su momento fue tibia, y el propio Redford firmó después una autocrítica de su propio trabajo. Pero el mito dice que Nicholson tenía las luces exactamente para Gatsby: esa mezcla de seducción y oscuridad, de fiesta y melancolía, de sonrisa ancha y corazón roto. Algo así como un personaje chaya,

“Con la misma copa vacía y la misma ganas de brindar.”Vidala popular del noroeste

La vida siguió, claro. Nicholson encadenó El resplandor, La fuerza de la voluntad, Mejor imposible, Atrapado por su pasado, y se retiró después de ¿Cómo sabes si...? en 2011, sin volver a ponerse frente a una cámara. Pero el fantasma de Gatsby, ese, no se le va. Tiene 89 años y sigue siendo el tipo que dijo que no a un personaje que le había estado esperando en la puerta de la casa desde que era un pibe de dieciocho.

Recomendación para la semana: si todavía no vieron la Chinatown de Polanski de 1974 con Nicholson, ahí tienen plan para un viernes a la noche. Y si les queda tiempo y curiosidad, dénle una oportunidad a El gran Gatsby de 1974, aunque más no sea para entender qué fue lo que ese elenco de monstruos vio en ese papel que se escapó de las manos de todos menos de Redford.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

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