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LUN, 21 SEPT 2026
Vida

El corazón que no avisa: las señales que muchas mujeres suelen pasar por alto

Una especialista del Hospital London Bridge describió patrones de dolor, fatiga y molestias digestivas que pueden esconder un problema cardíaco silencioso y llamó a no naturalizarlos.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · 21 DE SEPT DE 2026 · lectura 4 min

La primera vez que Laura lo notó, estaba subiendo las escaleras del trabajo con un paquete de folios en la mano. No fue un dolor en el pecho, sino una presión rara en la mandíbula y un cansancio que le pareció absurdo para las dos plantas que acababa de subir. Lo achacó al estrés, al café de las nueve y a que estaba durmiendo poco. Como tantas mujeres de su entorno, siguió adelante. Semanas después, terminó en una guardia con un stent puesto. Ese caso, según reconstruyó la cardióloga Shrilla Banerjee, consultora del Hospital London Bridge, es mucho más habitual de lo que parece y resume una parte del problema: el corazón femenino no siempre grita como en las películas.

Cuando el dolor aparece sin aviso y en el lugar equivocado

Banerjee puso el foco en una idea concreta: si el dolor, el agotamiento o la falta de aire se repiten durante el esfuerzo físico, sin una causa clara que los explique, hay que consultar. Lo que la especialista no descarta es que ese aviso llegue en sitios inesperados, como la mandíbula, el cuello, los hombros, la espalda o uno o ambos brazos, incluso sin la típica opresión en el pecho. La explicación que dio es bastante didáctica y ayuda a entender por qué el cuerpo se confunde: cuando el corazón recibe menos oxígeno del que necesita, manda señales a la médula espinal y, como esas vías comparten conexiones con otras zonas, el cerebro termina leyendo el aviso como un dolor en un hombro, en un brazo o en la mandíbula.

  • Molestias que se repiten al subir escaleras, cargar peso o caminar rápido.
  • Cansancio desproporcionado frente al esfuerzo realizado.
  • Dolor en mandíbula, cuello, hombros, espalda o brazos durante la actividad.
  • Sensación de indigestión o acidez que aparece fuera de horario, incluso de madrugada.

Las sensaciones digestivas, además, complican el panorama. La cardióloga recordó el caso de una paciente con episodios de eructos y malestar estomacal que parecía un problema gastronómico y que terminó con stents por una enfermedad coronaria seria, detectada en un angiograma. Por eso sugirió prestarle atención a una acidez o indigestión que aparece sin relación con lo que se comió, sobre todo si se presenta en horarios raros, como la madrugada.

Señales para ir a la guardia sin dudar

Hay un segundo grupo de síntomas que la especialista separa del anterior, porque la consulta no puede esperar a un turno. Sudores fríos, náuseas, mareos o una sensación de pánico que vienen acompañados de dolor o molestia en el pecho son motivos para ir directamente a una guardia. La cardióloga también insistió en algo que desarma un mito bastante instalado: el dolor cardíaco no siempre se siente como una presión. Puede ser una punzada, un pellizco, una molestia difusa, y aun así merece ser evaluado.

“El dolor cardíaco puede sentirse como punzadas o pellizcos, sin adoptar necesariamente la forma de una presión.”Shrilla Banerjee, cardióloga consultora del Hospital London Bridge

La menopausia y el riesgo que se acumula en silencio

Banerjee mencionó otro frente que retrasa la consulta: la superposición con los síntomas de la menopausia. Los calores, el cansancio, los cambios de humor y ciertas molestias digestivas hacen que muchas mujeres atribuyan señales cardíacas a una etapa que, de por sí, ya es ruidosa en el cuerpo. A eso se suma un dato que la especialista repitió con énfasis: después de la menopausia, el riesgo cardiovascular sube. La caída de estrógenos se asocia con cambios en la presión arterial, en el colesterol y con una mayor acumulación de grasa abdominal. Por eso, en lugar de esperar a que el cuerpo grite, su recomendación práctica es sostener controles periódicos de presión y colesterol a partir de esa etapa.

Si hay algo que me llevo de la charla con Banerjee, es que el corazón de las mujeres suele avisar en un idioma distinto al que nos enseñaron a reconocer. Y que no hace falta drama para tomarse en serio una molestia: alcanza con prestar atención a si vuelve, a si aparece con el esfuerzo y a si se suma alguna de las señales que merecen una guardia. Como me dijo la especialista antes de cortar, lo que parece estrés puede ser el corazón pidiendo que alguien lo escuche.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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