El bodegón de Villa Devoto que abrió como cervecería en 1908 y hoy es templo de la milanesa napolitana
En la avenida San Martín y Pedro Morán funciona desde hace 118 años el Bar Alemán, un clásico del barrio que conserva sus palmeras centenarias, sus boxes de ligustrina y un piso de canto rodado. La milanesa para compartir es su sello: venden cerca de mil por mes.
En el corazón de Villa Devoto, a unos doce kilómetros del centro porteño y a pocos metros de la estación del ferrocarril San Martín, funciona desde 1908 un local que sobrevivió a guerras, crisis y modas gastronómicas sin perder su fisonomía original. Se trata del Bar Alemán, instalado en la intersección de la avenida San Martín y la calle Pedro Morán, donde desde hace 118 años se sirve comida en un salón que conserva sus boxes de ligustrina, su piso de canto rodado y unas palmeras que hoy superan el siglo de vida y constituyen, junto con el nombre, la marca registrada del lugar.
De cervecería con bochas a bodegón de referencia
El comercio fue fundado en 1908 como una cervecería con glorieta, cancha de bochas y un sistema singular para la época: los barriles se enfriaban en el sótano mediante una serpentina de 120 metros por la que circulaba hielo. Las palmeras que hoy dan identidad al rincón eran en aquellos primeros años apenas brotes que no superaban la altura de una persona. El menú inicial se concentraba en salchichas, chorizo alemán, ahumados, costillas de cerdo y chucrut, la carta típica de una colectividad europea que dejó su huella en varios barrios de Buenos Aires.
Con el paso de las décadas la oferta se amplió, pero el plato que terminó por definir la identidad de la casa fue la milanesa napolitana, una preparación que los propios mozos sugieren pedir para tres personas y que, en la práctica, suele alcanzar para cuatro y dejar incluso un poco para el día siguiente. El local despacha alrededor de mil unidades por mes, una cifra que lo posiciona como uno de los principales vendedores de este plato en la zona norte de la Ciudad.
El recambio de manos que cambió la historia
La etapa contemporánea del bar arrancó en diciembre de 1983, cuando dos socios identificados como Carlos y Manolo compraron el fondo de comercio con un contrato de alquiler que vencía apenas unos meses después. La apuesta inicial fue tan arriesgada como exitosa: el primer fin de semana atendieron 700 cubiertos, una marca que obligó a incorporar personal en plena jornada. Arrancaron con siete mozos y terminaron esa semana con catorce.
En diciembre de 1984, el propietario original les renovó el contrato y dos años después les vendió la propiedad. La operación se saldó con un alquiler proporcional, sin hipoteca de por medio, una fórmula poco habitual en el rubro y que les permitió consolidar el negocio con margen para sostener su infraestructura.
Décadas de plata, transformación y nuevos públicos
Entre los años ochenta y principios de los noventa el bar llegó a servir 21.000 cubiertos durante el mes de diciembre, una cifra que hoy no se alcanza pero que da dimensión del caudal de público que supo convocar. En la actualidad un sábado a la noche reúne entre 350 y 400 personas, una marca que los actuales dueños celebran descorchando champán.
El local conservó a pedido de los clientes dos elementos centrales de su fisonomía: los clásicos boxes de ligustrina y el piso de canto rodado, que varios comensales recuerdan de su infancia. Lo que cambió fue la cocina, que pasó de 30 a 80 metros cuadrados, y la incorporación de aire acondicionado, una mejora que transformó un negocio que funcionaba casi de manera estacional en un restaurante abierto todo el año. La irrupción de las redes sociales trajo un público más joven que llega atraído por las preparaciones que circulan en internet: según reconocieron los dueños, cuando un plato se viraliza, ocho de cada diez mesas lo piden al sentarse.
- Bar Alemán, Pedro Morán y avenida San Martín, Villa Devoto, Ciudad de Buenos Aires.
- A unos doce kilómetros del centro porteño y a pocas cuadras de la estación Devoto del ferrocarril San Martín.
- Abierto al público desde 1908 como cervecería con cancha de bochas y glorieta.
- Plato emblema: milanesa napolitana para compartir, recomendada para tres personas y rinde para cuatro.
- Vende alrededor de mil milanesas por mes.
- Convoca entre 350 y 400 personas un sábado a la noche.
- Cuenta con mozos con varias décadas de antigüedad en el servicio.
- Conservó los boxes de ligustrina y el piso de canto rodado originales.
Con más de un siglo de actividad ininterrumpida y un plato insignia que atraviesa generaciones, el Bar Alemán se sostiene en el mapa gastronómico porteño como una referencia del casco histórico de Villa Devoto, donde la identidad barrial aún se mide en cajas de madera, glorieta y milanesas compartidas.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Corriente Rioja