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MIÉ, 07 OCT 2026
Entretenimiento

Digger: Tom Cruise como magnate petrolero en el glaciar que se le viene encima

Alejandro González Iñárritu vuelve al cine con una comedia negra rodada en VistaVision que mezcla desastre ambiental, poder corporativo y el ego de un villano caricaturesco. El primer fin de semana dejó unos 20 millones de dólares frente a un presupuesto que duplica con creces esa cifra.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Digger: Tom Cruise como magnate petrolero en el glaciar que se le viene encima

Digger es, en el fondo, una discusión de pareja entre un tipo y un glaciar: él quiere seguir sacándole petróleo, el glaciar se le despega y empieza a deslizarse hacia Europa. Tom Cruise interpreta a Digger Rockwell, el magnate al frente de la operación, y el director Alejandro González Iñárritu lo planta en el centro de una comedia negra que mezcla el disparate con la pregunta de fondo sobre quién paga los platos rotos cuando se rompe el ambiente. Arrancó su recorrido internacional el 30 de septiembre de 2026 y llegó a las salas norteamericanas el 2 de octubre, con funciones también en IMAX, y para esta nota me senté a mirar la película como uno se sienta a mirar un mapa antes de un viaje largo: con la sensación de que algo se mueve y todavía no se sabe para dónde.

Un magnate muy poderoso (y muy obsesionado con su imagen)

La sinopsis oficial lo presenta como el hombre más poderoso del mundo y ahí está la primera pista del tono: no estamos ante un héroe a la Cruise, con mirada de acero y misión imposible, sino ante un tipo caricaturesco, físicamente inflado por la caracterización, que encara el rescate del desastre que él mismo desató. La urgencia por salvar a la humanidad convive, en el mismo plano, con la preocupación por cuidar la foto corporativa (porque, claro, una cosa es la humanidad y otra muy distinta es la marca Digger, y en esa pelea interna está la mejor miga del film). Iñárritu se mueve otra vez en el terreno del absurdo que ya había explorado en Birdman, pero ahora con menos whisky y más petróleo.

Lo rodean Riz Ahmed como el doctor Nirav Ganesh, especialista en seguridad ambiental, John Goodman como el presidente estadounidense Compton, y Sandra Hüller, Michael Stuhlbarg y Jesse Plemons completan el cuadro. Cruise además produce junto con el propio Iñárritu y Mary Parent, y el guion lo firman Iñárritu con Alexander Dinelaris, Nicolás Giacobone y Sabina Berman. La fotografía es de Emmanuel Lubezki y el rodaje se hizo íntegramente en VistaVision, un formato de los años cincuenta que acá vuelve a lucirse para darle a Groenlandia ese look de postal gigante que se está agrietando.

Una cifra chica para una apuesta muy grande

  • Recaudación en Estados Unidos y Canadá en el primer fin de semana: alrededor de 8 millones de dólares.
  • Recaudación en 73 mercados internacionales en el debut: cerca de 12 millones de dólares.
  • Total global del primer fin de semana: aproximadamente 20 millones de dólares.
  • Presupuesto de producción estimado: entre 160 y 180 millones de dólares, sin contar la promoción.

Los números, a esta altura, son un tema. Hablo de plata porque la película habla de plata: la pregunta sobre si Digger Rockwell es un genio o un desastre se replica, en la realidad, en el balance de un estreno que necesita varias semanas de muy buen andar para empezar a justificarse (algo que, a esta hora de la mañana, todavía está lejos de estar garantizado). El contraste entre los 20 millones iniciales y los 160 a 180 de presupuesto es el chiste involuntario que mejor resume el espíritu de la propia película: un negocio que se le va de las manos.

“Siento que vamos a cre”Tom Cruise, en entrevista con Kevin McCarthy publicada el día del estreno

La frase de Cruise queda ahí, en el aire, cortada como quedó cortada la cita en el cable (no la invento, así llegó), y sirve igual para leer el clima con el que se presentó la película: la idea de estar empezando algo, de apostar a que el vínculo con el público se construye a lo largo del tiempo y no en un solo fin de semana. Algo de eso, justamente, se cuenta en Digger, donde el protagonista intenta resolver en cinco días un problema que viene de décadas.

Mi recomendación: ir a verla con el cuerpo predisuesto

Si te gustó Birdman, si te banco a Iñárritu cuando se manda a estas cosas, o si simplemente querés ver a un Tom Cruise que por una vez no está colgando de un avión sino transpirando dentro de un traje de magnate, Digger es de esas películas que conviene ver en pantalla grande, idealmente en IMAX, y con la cabeza puesta en el cruce entre explotación de recursos, poder y responsabilidad. No es un documental sobre Groenlandia ni un panfeto verde: es una comedia negra con gigante incluido, y en ese chiste incómodo está, para mí, su mejor hallazgo. Y como la chaya de vez en cuando viene al caso, me despido a lo Zelarrayda: andate a verla, que después discutimos.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

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