De Drácula a Castlevania: un mapa para perderse (y disfrutar) entre vampiros de pantalla chica
Hay de todo un poco y para todos los gustos: del terror gótico a la comedia absurda, del anime pochoclero al kung fu con colmillos. Cinco series para entender por qué los chupasangre siguen vivos en la TV.
Si los vampiros fueran un barrio, la pantalla chica sería esa avenida larga donde conviven el barbijo de terciopelo con la campera de cuero, la estética gótica con la chancha kung fuera. Hay de todo, y lo mejor es que cada serie te ofrece un menú distinto: podés pedir humor neozelandés, adaptaciones literarias respetables, animé con espadazo o directamente una comedia de situaciones con no-muertos quejumbrosos. Acá va un recorrido por cinco ficciones que vale la pena tener en el radar, sin orden de ranking porque cada una juega en su propia cancha.
Lo que hacemos en las sombras: la comedia que te desarma
La joyita de Jemaine Clement y Taika Waititi, los mismos genios detrás de Thor: Ragnarok (qué mezcla, ¿no?). Llevaron a la televisión aquella película neozelandesa donde los vampiros son, básicamente, compañeros de departamento con problemas bien humanos: peleas por la alfombra, disputas de ego y un intento constante de adaptarse al mundo moderno sin terminar ardiendo al sol. El elenco es un golazo: Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal. Si te reís con el absurdo elegante, esta es tu serie.
Castlevania: el videojuego que se hizo anime (y le fue bien)
Arrancó como un juego de Konami de los ochentas y terminó convertido en una de las adaptaciones más queridas del catálogo animé. Warren Ellis le dio letra y la animación tiene esa estética oscura y sangrienta que fascina. Las voces originales son de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James. Hay espadas, hay demonios y hay una cantidad obscena de criaturas decapitadas. Para fans del género o para quien quiera empezar por algo corto y potente.
Drácula y NOS4A2: las raíces literarias, cada una a su modo
Dos series, dos approches al terror con pedigree. Mark Gatiss y Steven Moffat, los mismos cerebros de Sherlock, se mandaron una versión del Conde en tres capítulos de noventa minutos con Claes Bang, Dolly Wells y John Heffernan. Es Drácula en estado puro, con esa onda british que tanto nos gusta. NOS4A2, en cambio, viene de una novela de Joe Hill (el hijo de Stephen King, dato de color) y fue adaptada por Jami O'Brien con música del siempre inquietante Mike Patton. Ashleigh Cummings y Zachary Quinto encabezan el reparto, y los efectos artesanales le dan un toque de serie de culto que merece su lugar.
Penny Dreadful y Tokyo Vampire Hotel: los extremos del género
Cierro con dos propuestas bien distintas entre sí. Penny Dreadful, de John Logan, es terror gótico con todas las letras: Eva Green, Timothy Dalton, Rory Kinnear y Billie Piper en un Londres victoriano donde Frankenstein, Dorian Gray y el Conde se codean en el mismo bar. Shakespeareana, solemne y deliciosa. Del otro lado del planeta, Tokyo Vampire Hotel de Sion Sono es un delirio: clanes vampíricos enfrentados, kung fu, erotismo y una estética que parece un videoclip de Madonna filmado en un templo sintoísta. Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho integran el elenco. Si te copa lo de Sono, ya sabés qué hacer un sábado a la noche.
Recomendación concreta para arrancar esta semana: si nunca viste nada del tema, empezá por Lo que hacemos en las sombras. Son capítulos cortos, te sacan una sonrisa en quince minutos y, si te enganchás, después saltás a Castlevania o a Drácula según el ánimo que tengas. Después me contás. (Y si te cruzás con Penny Dreadful en una noche de lluvia, no digas que no te avisé: hay que verla a oscuras, con un café, y dejarse llevar.)
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