Corriente Rioja ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.545,00 +0,32%Dólar blue $1.560,00 0,00%Dólar MEP $1.557,30 +0,76%Riesgo país 609 pb +5,36%
SÁB, 26 SEPT 2026
Vida

Cuando la palabra se escapa: cómo volver a atraparla sin alarmarse y en qué momento conviene pedir ayuda

La neuropsicóloga Camila Sánchez Salinas repasa por qué a veces sabemos lo que queremos decir y, sin embargo, el término justo no aparece. Consejos prácticos para retomar la conversación y señales claras para distinguir una simple pausa de una dificultad que merece evaluación profesional.

VY
Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · 26 DE SEPT DE 2026 · lectura 3 min

Me lo crucé a Juan, un compañero de la redacción, mientras esperaba el café en la cocina de la redacción. Estaba con el teléfono en la mano, mitad sonrisa, mitad fastidio, y movía los labios como si ensayara una palabra que se le negaba. Cuando me vio, se rindió: Sabés lo que es tener la palabra ahí, en la punta de la lengua, y que no salga? Le dije que sí, que nos pasa a todos más seguido de lo que confesamos, y que eso tiene nombre, explicación y, sobre todo, tiene remedio. Esa escena cotidiana, casi chiquita, es el punto de partida perfecto para entender algo que a muchos inquieta en silencio: por qué a veces el concepto está clarísimo y, aun así, el término exacto no aparece.

El fenómeno tiene hasta un nombre técnico y, según explica la licenciada Camila Sánchez Salinas, especialista en Neuropsicología Clínica, no es otra cosa que un tropezón en el camino entre lo que queremos decir y cómo lo decimos. Para acceder a una palabra, el cerebro primero activa su significado, esa idea de lo que la cosa es, y después recupera los sonidos que la forman. En el famoso episodio de la punta de la lengua, el primer paso llega bien pero el segundo se demora o se interrumpe, y ahí quedamos nosotros, con la sensación de que el vocablo está a punto de aparecer.

Recursos simples para destrabar la palabra

  • Buscar un sinónimo o describir aquello que queremos nombrar, por sus características, su uso o su función.
  • Pensar en la letra inicial o en la cantidad de sílabas del término que se nos escapa.
  • Conversar sobre temas que nos interesan y contar las cosas con nuestras propias palabras, porque eso entrena la fluidez verbal.
  • Bajar el volumen de las distracciones para concentrarnos mejor y sostener el hilo de la charla.

A veces, cuenta la especialista, la palabra aparece sola unos minutos después, cuando dejamos de insistir en encontrarla. Esa es una pista clave: no siempre la perdimos, a veces solo se hizo esperar.

El cansancio, las distracciones y la presión del momento favorecen estas pausas. Con los años, además, suelen hacerse algo más frecuentes, porque al cerebro le lleva un poco más de tiempo recuperar ciertos términos. Pero, aclara Sánchez Salinas, eso no significa que la palabra se haya borrado ni que la comprensión de lo que nos dicen se resienta: la comprensión cotidiana, dice, suele conservarse aun cuando la evocación de nombres propios o términos específicos se vuelve más trabajosa.

Cuándo conviene consultar, según la especialista

La frontera entre un olvido ocasional y un motivo real de consulta está en la repetición y en el impacto. Sánchez Salinas recomienda pedir turno cuando la dificultad se vuelve frecuente, cuando empezamos a confundir objetos de uso cotidiano o cuando nos cuesta seguir una conversación que antes no nos representaba un esfuerzo. También es una señal de alerta que el cambio lo notemos nosotros o lo adviertan quienes nos rodean. Una evaluación clínica y neuropsicológica puede ayudar a entender qué está pasando y, sobre todo, a descartar o tratar a tiempo lo que haya que descartar o tratar.

“Una evaluación clínica y neuropsicológica puede contribuir a comprender esos síntomas y orientar el diagnóstico y el tratamiento.”Camila Sánchez Salinas, especialista en Neuropsicología Clínica

Volví a la cocina con el café y me encontré a Juan otra vez frente al teléfono. Esta vez, en cambio, lo vi sonreír: la palabra, me dijo, había vuelto sola, mientras leía otra cosa. Le recordé lo que me había quedado dando vueltas de la charla con Sánchez Salinas: que la próxima vez que la palabra no aparezca, no hay que asustarse, pero tampoco hay que desatender las señales. Como me dijo la especialista cuando le pregunté cómo resumir todo en una frase, la diferencia la marca lo que cambia en nuestra vida de todos los días.

VY
Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo