Cuando el himno chino nació en una sala de cine y no en un escritorio
En 1935, en plena guerra civil, una película de propaganda le regaló a China la melodía que hoy figura en su Constitución. La historia de cómo 694 propuestas quedaron en el camino y "La marcha de los voluntarios" se quedó con todo.
A veces los himnos más solemnes nacen en los lugares más insólitos: el nuestro, dicen los manuales, apareció en un café de Buenos Aires con un verso sobre la libertad; el de Estados Unidos, en una taberna bostoniana mientras afuera caían balas; el de China, en una sala de cine en mayo de 1935, en pleno fragor de la guerra civil y con el ejército japonés pisándole los talones a medio país. Póngale el marco que quiera: la canción que hoy figura en la Constitución de la República Popular China salió de la banda sonora de un film de propaganda. Y no de cualquier film: de uno que la productora Diantong apenas logró terminar antes de que la presión del Partido Nacionalista la hiciera cerrar.
Una película de propaganda que el público abrazó
El 24 de mayo de 1935, los cines chinos estrenaron "Hijos de tiempos turbulentos" ("Feng yun er nü", en el original), dirigida por Xu Xingzhi. La historia es de manual: un poeta que prefiere la vida cosmopolita de Shanghái y los devaneos amorosos, mientras su amigo parte al frente a combatir la invasión japonesa. La muerte del amigo, claro, lo sacude y lo empuja a sumarse a la resistencia. Trama de propaganda abierta, sí, pero el público la recibió con entusiasmo y la convirtió en fenómeno de cartelera. El guionista Tian Han, autor de la letra de la canción central, fue detenido poco después del estreno por el KMT, que no le perdonó el guiño comunista de la historia.
“La marcha de los voluntarios”Tian Han (letra) y Nie Er (música)
Del Pathé a la trinchera
Esa canción, "La marcha de los voluntarios", fue grabada por Pathé Records con las voces de Gu Menghe y Yuan Muzhi (ambos en el elenco del film) y se difundió durante los años de guerra por radios, altavoces y cantares anónimos. En 1941 llegó incluso a editársela en inglés, y lo recaudado se destinó a la resistencia china. Mientras las tropas se movían por el mapa, la melodía se instalaba en la memoria colectiva del país.
- En 1949, cuando terminó la guerra civil, el comité encargado de elegir himno recibió 694 partituras y letras distintas para evaluar.
- Mao Zedong dio el visto bueno a "La marcha de los voluntarios", que ya era conocida por gran parte de la población.
- Quedó adoptada de forma provisoria ese mismo año, como solución transitoria.
- Décadas después pasó de provisoria a permanente: hoy forma parte del texto de la Constitución china.
(Me gusta pensar que, mientras aquí debatimos si tal o cual estrofa del Himno Nacional es enseñanza obligatoria, en China el himno es, literalmente, un artículo de la Constitución. Lo dejo, en serio.)
El legado cinematográfico de un tema popular
El aniversario del film dejó también una herencia propia para la pantalla grande. En 1959, en el décimo aniversario de la República, se estrenó "Nie Er", un biopic sobre el compositor del himno, asesinado en Japón en 1935 con apenas veintidós años. Cuarenta años después llegó "The National Anthem", producción que repasaba la historia de la canción y que no tuvo buena recepción en taquilla, pese a la pompa del asunto.
Si te quedaron ganas de ir a la raíz del asunto, "Hijos de tiempos turbulentos" está disponible completa en Internet Archive, aunque sin subtítulos en español: hay que armarse de paciencia y, si te animás, del diccionario. También vale buscar interpretaciones modernas de "La marcha de los voluntarios" en plataformas de streaming, porque la melodía sigue sonando en actos oficiales, en las escuelas y, como no podía ser de otra manera, en películas. Para una noche de curiosidad histórica, mi recomendación concreta: arrancar por la grabación original de 1935 en Pathé, dejarla sonar de fondo mientras googleás la biografía de Nie Er, y después mirar "Nie Er" (1959) con subtítulos: es cine chino de manual, pero tiene el encanto de los panfletos que se toman demasiado en serio a sí mismos. Como casi todo himno, bah.
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