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SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Cortisol: la hormona de moda, los gurúes de turno y lo que de verdad dice la endocrinología

Entre promesas de cócteles mágicos, diagnósticos exprés por la pantalla del celular y la obsesión por bajar la grasa abdominal, el cortisol se volvió el villano favorito de las redes. Una presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo, María Susana Mallea Gil, se sentó a separar la ciencia del ruido digital, y la conversación dejó varias cosas en claro: la hormona no es enemiga, sus subidas puntuales son normales y los atajos virales no tienen respaldo clínico.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana · · lectura 4 min
Cortisol: la hormona de moda, los gurúes de turno y lo que de verdad dice la endocrinología

A veces me pasa que abro el celular con la mejor de las intenciones y, a los cinco minutos, ya me convencieron de que tengo cortisol alto, que mi cara lo demuestra y que solo falta sumarme al cóctel mágico de turno para volver a la normalidad. Me lo contó Marcela, una lectora de 47 años que me escribió indignada después de ver un video de cuarenta segundos donde una influencer le diagnosticaba, a ella y a millones de personas, una insuficiencia suprarrenal sin haberle sacado un análisis en la vida. Casos como el de Marcela se multiplican, y por eso volví a llamar a la endocrinóloga María Susana Mallea Gil, que preside la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo, para pedirle que traduzca el ruido en información seria. Lo que sigue es lo que la ciencia efectivamente sabe sobre esta hormona que las redes convirtieron en moda.

Qué es el cortisol y por qué el cuerpo lo necesita

El cortisol es una hormona que fabrican las glándulas suprarrenales, esos órganos chiquitos que están sentados encima de los riñones. No es un invento moderno ni un invento maligno: es una pieza central del engranaje. Participa en el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas, ayuda a mantener la presión arterial dentro de rangos razonables, modula la respuesta inflamatoria y hasta se mete en el ritmo de sueño y vigilia. Justamente por eso, sus niveles más altos se registran entre la madrugada y la mañana temprano, y bajan a lo largo de la tarde y la noche. A ese dibujo horario los endocrinólogos lo llaman ritmo circadiano y, cuando se respeta, es señal de que el eje hormonal está funcionando como corresponde.

Ahora bien, si uno se enfrenta a un examen, a un quilombo laboral o a un disgusto familiar, el cortisol se sube de manera transitoria. Eso no es una enfermedad: es la manera que tiene el cuerpo de responder al estrés puntual. Mallea Gil lo graficó con una imagen que cualquiera puede entender: si una persona se hace un análisis de cortisol justo antes de pararse a rendir, le va a salir más alto de lo habitual y, sin embargo, eso forma parte de la adaptación fisiológica al momento, no de ninguna patología. La cosa cambia cuando esa elevación se sostiene en el tiempo y el ritmo circadiano se rompe: ahí estamos parados frente al síndrome de Cushing, una enfermedad concreta que requiere diagnóstico y tratamiento médico y que, según remarcan los especialistas, no tiene nada que ver con el correr cotidiano de la vida.

Lo que las redes repiten sin sustento

Sin embargo, en plataformas digitales los hashtags sobre cortisol acumulan millones de visualizaciones, y lo que ofrecen es bastante distinto a una consulta médica. Circulan videos que prometen identificar la llamada cara de cortisol, que suelen mostrar rostros redondeados oinflamados como si fueran un diagnóstico visual; aparecen recetas detox que juran bajar la hormona en una semana; y se viralizan promesas de eliminar la grasa abdominal sin esfuerzo, casi como si el abdomen fuera un músculo obediente que responde a un posteo. Mallea Gil fue muy clara al ponerles el rótulo que merecen: mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico. La frase, que fue parte de la charla que mantuvimos, sirve como una brújula para moverse por ese océano de contenido.

  • El cortisol cocktail, una preparación a base de jugos naturales, sales y, en algunas versiones, suplementos que se difundió como solución exprés. La endocrinóloga Jodi Nagelberg, de la Universidad de California, lo definió como una exageración en el mejor de los casos: aunque algunos ingredientes pueden beberse sin riesgo, no existe evidencia científica de que haga algo sobre las glándulas suprarrenales o sobre los niveles de la hormona.
  • El cortisol detox, que propone eliminar la supuesta acumulación de cortisol con rutinas o productos. El organismo ya cuenta con mecanismos propios para regular la hormona, y no hay estudios serios que respalden la idea de detoxificar las suprarrenales a través de un plan casero.
  • La cara de cortisol como diagnóstico exprés: ciertos rasgos faciales pueden aparecer en enfermedades reales como el síndrome de Cushing, pero eso requiere evaluación clínica completa, no un video de cuarenta segundos en una red social.
“Mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico.”María Susana Mallea Gil, presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo

Antes de cerrar la charla, le pedí a Mallea Gil una recomendación práctica para los lectores que están saturados de información y no saben a quién creerle. Me dijo algo que vale la pena atesorar: si uno se siente bien, duerme razonablemente y no tiene síntomas específicos persistentes, no hace falta embarcarse en ninguna cruzada para bajar el cortisol; si, en cambio, aparecen señales sostenidas como cambios marcados de peso, hipertensión de reciente aparición, debilidad muscular, moretones sin causa clara o alteraciones del sueño que no se explican, la salida es consultar a un endocrinólogo, que es el profesional capacitado para pedir los estudios correctos y, sobre todo, para interpretarlos. La moda, dijo, pasa; la endocrinología, se queda.

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Valeria YacanteSociedad y vida cotidiana

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