Central levantó la Supercopa y la noche se le fue de las manos a todos
El equipo de Almirón se impuso 3-1 en Santiago del Estero con un penal revisado por el VAR que desató la bronca de Estudiantes y dejó escenas de violencia en el campo y en los vestuarios.
Arrancamos por la jugada que partió la final en dos. Darío Herrera dejó seguir un cruce entre el Pela González Pirez y Copetti, pero Baliño lo llamó al monitor y, después de mirar las imágenes, el árbitro cambió la decisión y señaló el penal. Fideo se paró frente a la pelota y puso el 2-1 cuando el entretiempo ya asomaba. En cancha del Pincha protestaron todo lo que tenían a mano: si había foul y si la falta había sido adentro. La discusión terminó en la red, con el gol.
La final, paso a paso
- Central golpeó primero y se puso en ventaja en el primer tiempo.
- Antes del descanso llegó la jugada del VAR: penal sancionado, gol de Di María y 2-1 parcial.
- En el cierre, Julián Fernández selló el 3-1 que desató los cruces en el campo.
- Estudiantes se fue, volvió con Verón al frente y se produjo otro foco de incidentes en la entrada a los vestuarios.
Lo que se vio en la cancha no fue aislado. Después del tercer gol, hubo agarrones y empujones entre jugadores. Herrera decidió cortar la cosa y dar por terminado el partido ahí mismo, cuando todavía quedaba tiempo por jugar. Más tarde, ya en el pasillo hacia los vestuarios, se registró otra pelea con golpes incluidos. Central festejaba, Estudiantes reclamaba y el clima se fue oscureciendo con cada minuto.
“Es un toque adentro del área y hoy el VAR te lleva a eso.”Ángel Di María
El capitán Canalla bancó la decisión del árbitro y hasta la ó con la falta que le cometieron a Dembelé en la final del Mundial de 2022, el penal que cambió todo y que Messi cambió por gol. Un dato que dice mucho de cómo se vive una definición cuando te toca definirla desde los doce pasos.
Almirón, Verón y lo que dejó la noche
Almirón habló con la tranquilidad de quien se va con la copa. Reconoció que Estudiantes tuvo sus chances y que el partido había sido larguísimo, durísimo. Sobre Fideo, tiró una frase corta y certera: "mostró su jerarquía en la final". Del otro lado, Verón volvió a la cancha con los jugadores después de la gresca, en un gesto que mezcló respaldo y presencia dirigencial en medio del caos. La imagen lo dice todo: un ganador con el trofeo, un perdedor que se quedó discutiendo.
Lo que viene es la fecha próxima del torneo local, donde Central llegará con el envión del título y Estudiantes buscará rearmarse después de una noche que, por resultado y por cómo terminó, dejó más preguntas que respuestas. Pasen la pelota y cuiden los vestuarios.
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