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MIÉ, 07 OCT 2026
Entretenimiento

Carrie vuelve a sangrar, ahora también por Wi-Fi

La novela de Stephen King se reinventa en una serie de ocho episodios en Prime Video, con más lugar para la relación madre-hija y un acoso que ya no se queda en el patio de la escuela.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Carrie vuelve a sangrar, ahora también por Wi-Fi

Hay ciertas noticias que llegan como un baldazo de agua fría, igualito que cuando te das cuenta de que el lunes ya empezó aunque todavía estés en ojotas: la nouvelle cuisine del terror estadounidense, la novela Carrie, acaba de desembarcar otra vez en pantalla, esta vez convertida en una serie de ocho capítulos que ya están disponibles en Prime Video desde el 7 de octubre. La movida lleva la firma de Mike Flanagan, un nombre que a esta altura ya es garantía de adaptaciones kingnianas con pedigree, responsable de las películas El juego de Gerald y Doctor Sueño, y que acá se calza el traje de showrunner, guionista, productor ejecutivo y director de la mitad de los episodios. O sea, no vino de visita: vino a mudarse.

Una Carrie adolescente criada en el ojo del huracán digital

(Dato que no por conocido deja de dar vértigo: la novela original de Stephen King se publicó en 1974, cuando el concepto de bullying digital era tan imaginable como un pajarito de Twitter en un telex.) La serie toma ese clásico del acoso escolar y le agrega una dimensión que a esta altura ya duele más que la telequinesis: la viralización. El hostigamiento que sufre Carrie White ya no se queda en el pasillo del colegio ni en el vestuario de educación física, ahora también la persigue por redes sociales, la espera en la pantalla del celular y se le mete en la casa. La protagonista es una chica criada en el encierro doméstico que, después de perder a su padre, empieza a asistir a una escuela pública y ahí se topa con el combo completo: aislamiento, rechazo y una buena dosis de escarnio público que viaja más rápido que un video de gato.

Summer H. Howell, una canadiense de 22 años elegida entre más de 1500 postulantes, se pone en la piel de Carrie. Ella misma contó que ni siquiera había leído el libro ni visto las versiones anteriores cuando recibió la audición, y tomó la decisión consciente de quedarse en esa ignorancia mientras construía al personaje. La intención, según explicó, fue destacar las ganas de Carrie de descubrir el mundo y de vincularse con otros, en lugar de ir directo al pozo de la venganza final. Para ella, el detalle digital cambia la ecuación del escarnio: los errores de la adolescencia ya no se olvidan, quedan registrados, archivados, compartidos.

El corazón del terror, esta vez, late entre madre e hija

Uno de los ejes más interesantes de esta versión es lo que sucede puertas adentro del hogar de Carrie. La relación con su madre Margaret, interpretada por Samantha Sloyan, se estira a lo largo de ocho episodios y se convierte en el escenario donde la historia respira. La actriz contó que ese vínculo fue un punto de partida para Flanagan y que la extensión de la serie permitió dedicarle más tiempo a ambas mujeres, entender de dónde vienen sus miserias y sus miedos. Es un movimiento inteligente: en una novela donde la pirotecnia sobrenatural suele comerse todo, significa que después de todo hay espacio para lo pequeño, lo íntimo, lo que se dice a la hora de la cena con la luz baja.

  • Carrie White: Summer H. Howell, actriz canadiense de 22 años, seleccionada entre más de 1500 postulantes.
  • Margaret White (la madre): Samantha Sloyan, una de las apuestas fuertes de Flanagan para el vínculo madre-hija.
  • Sue Snell: Siena Agudong.
  • Tommy Ross: Joel Oulette.
  • Miss Desjardin: Amber Midthunder.
  • Elenco que combina caras nuevas del cine y la TV canadiense y estadounidense con presencia indígena confirmada, en un reparto pensado para darle otra textura a un relato clásico.

Para mí, lo más jugoso de esta Carrie no es solamente la sorpresa de ver al bullying aggiornado al siglo XXI, con todo lo que eso implica en términos de exposición y crueldad amplificada, sino el permiso que se toma el formato serial para detenerse en los costados humanos de la historia. Flanagan ya había demostrado en otros trabajos que sabe estirar el terror sin perder densidad emocional, y acá parece ir por ese mismo carril. Lo que me llevo, como diría una buena vidala norteña, es esa certeza de que el daño másgrande muchas veces no necesita salir como pororó: alcanza con su propia sombra y los propios.

Recomendación concreta para esta semana: armá la maratón completa de los ocho capítulos, ideal con delivery a mano y el celular en silencio, porque la serie te va a pedir una atención que el modo multitarea no te va a perdonar. Y si tenés adolescentes en casa, ojo: la nota sobre el uso del teléfono y el hostigamiento que planteó Summer H. Howell da pie para una sobremesa larga, de esas que no se planean pero quedan. La serie está disponible en Prime Video desde el 7 de octubre.

GB
Gonzalo BazánCultura y espectáculos

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