Antártida en verano austral: la logística previa que define la experiencia de una expedición que parte desde Ushuaia
Recomendaciones de operadores, condiciones del Pasaje de Drake y criterios para elegir el camarote antes de embarcarse rumbo al continente blanco, en un recorrido donde la meteorología y el capitán terminan decidiendo el itinerario.
A casi mil doscientos kilómetros al sur de Buenos Aires y a poco más de tres mil doscientos kilómetros del Polo Sur, Ushuaia se consolidó en las últimas décadas como el principal puerto de partida de las expediciones comerciales a la Antártida. La ciudad, ubicada en el extremo austral de la provincia de Tierra del Fuego, funciona como escala obligada para los buques que cruzan el Pasaje de Drake y buscan alcanzar la Península Antártica durante el verano austral, la ventana que va aproximadamente de noviembre a marzo y en la que las temperaturas resultan menos severas y la luz diurna se extiende durante gran parte del día.
Antes de subir al barco: reservas, margen y seguro
La preparación de una expedición antártica empieza antes de embarcar. Teo Gounaris, director ejecutivo de Antarpply Expeditions, recomienda llegar a Ushuaia uno o dos días antes de la fecha de zarpe, ya que una demora en un vuelo proveniente de Buenos Aires o de otras ciudades puede dejar al pasajero sin posibilidad de abordar. El ejecutivo también señala la conveniencia de contratar un seguro de viaje que contemple específicamente la actividad y de verificar con el operador qué indumentaria y equipos se incluyen.
- Llegar a Ushuaia con uno o dos días de anticipación al embarque para evitar perder el barco ante eventuales demoras aéreas.
- Contratar un seguro de viaje adecuado y consultar la cobertura por evacuación médica.
- Consultar con el operador qué elementos entrega la compañía y cuáles debe llevar el pasajero, como ropa interior térmica, calzado impermeable y protector solar.
- Llevar varias capas de ropa para ajustar el abrigo a los cambios de temperatura dentro y fuera del buque.
- Disponer de movilidad suficiente para subir y bajar de los botes neumáticos Zodiac y para caminar sobre superficies irregulares.
Según Gounaris, no se requiere experiencia previa como montañista o explorador, ya que las caminatas están pensadas para pasajeros sin formación técnica, aunque sí resulta imprescindible poder moverse con autonomía para los embarques y desembarques en zonas costeras.
Cruce del Drake y vida a bordo
Una vez zarpado, el buque recorre el Canal Beagle y se dirige al Pasaje de Drake, la franja de mar de unos ochocientos kilómetros de ancho que separa el extremo sur del continente americano de las Shetland del Sur, en la Antártida. El estado del mar varía de una travesía a otra, por lo que la duración del cruce puede modificarse según el oleaje y el viento. En los días de navegación, el equipo de expedición ofrece charlas sobre geología, fauna, historia antártica y normas ambientales que rigen las visitas al continente.
“En los sectores bajos y cercanos al centro del buque el movimiento se siente menos; en las cabinas superiores las vistas son más amplias, pero las oscilaciones del Drake pueden percibirse con mayor intensidad.”Teo Gounaris, director ejecutivo de Antarpply Expeditions
Desembarcos y reglas ambientales
Una vez en la Antártida, Antarpply procura organizar hasta dos salidas diarias de alrededor de tres horas cada una, siempre que las condiciones meteorológicas y de hielo lo permitan. Los botes neumáticos Zodiac trasladan a los pasajeros desde el buque hasta distintos puntos costeros a los que la embarcación de mayor porte no puede acercarse, y permiten realizar caminatas, observación de témpanos, glaciares y fauna, y recorridos por zonas de interés geológico. El itinerario previsto puede modificarse por el viento, el oleaje o la presencia de hielo, y las decisiones finales sobre el rumbo y los desembarques corresponden al capitán.
Durante el verano austral es posible observar pingüinos, focas, aves marinas y cetáceos, aunque los avistamientos no están garantizados, ya que dependen del comportamiento de los animales y de las condiciones del mar. Está prohibido tocar o alimentar a la fauna y deben respetarse las distancias y los protocolos de bioseguridad establecidos por los operadores y por la normativa antártica vigente.
Información práctica: el buque y la elección del camarote
El buque Ushuaia, una de las naves históricamente dedicadas a este tipo de travesías, cuenta con capacidad para 90 pasajeros distribuídos en 46 cabinas y suites, y dispone de comedor, biblioteca, salón de observación y sala de conferencias. Para quienes prioricen la estabilidad durante la navegación, los camarotes ubicados en cubiertas bajas y en la zona central de la nave tienden a ofrecer un mejor comportamiento frente al oleaje. En cambio, las cabinas superiores, aunque ofrecen vistas más amplias del paisaje, suelen registrar un balance más perceptible. La elección, en definitiva, depende del equilibrio que cada pasajero busque entre confort durante la navegación, superficie de la cabina y contacto visual con el entorno austral a lo largo del recorrido.
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