Abel Pintos y el convite del Vaticano: repertorio en pausa y fe a flor de piel
El cantante confirmó la invitación para actuar ante León XIV durante la visita papal a la Argentina, pero todavía espera precisiones de la organización. Mientras tanto, revisa canciones y prepara una propuesta para los responsables del encuentro.
Parece una de esas noticias que uno lee con la boca abierta, como si el destino le jugara una broma cariñosa: Abel Pintos, el muchacho que se crió cantando en peñas del norte, recibió una convocatoria del Vaticano para cantar ante el papa León XIV cuando el sumo pontífice visite la Argentina. Lo confirmó él mismo, con esa mezcla de asombro y cautela que se le nota cada vez que la vida le pone en bandeja algo demasiado grande para digerirlo en vivo y en directo.
Una invitación con letra chica
El cantante aclaró que la invitación existe, pero que todavía no tiene del todo claro en qué consistirá la actuación. "Recibimos la confirmación de que va a existir la posibilidad. Todavía estamos esperando una mayor cantidad de detalles", dijo, y de paso le bajó el telón a los que ya daban por hecho el show completo con grilla y transmisión en directo. (Acá uno piensa: cuando el Vaticano te escribe, aprendés a tener paciencia, que no es poca cosa para un artista acostumbrado a que el público le marque los tiempos.)
Las comunicaciones y las idas y vueltas pasan, como es lógico, por su productora Plan Divino, que oficia de escudo y de correo diplomático a la vez. La propia productora confirmó la existencia de la propuesta y admitió que todavía faltan precisiones sobre la actividad, algo esperable si se tiene en cuenta la envergadura logística de una visita papal.
El repertorio, todavía en borrador
Pintos adelantó cómo piensa armar el menú musical: "Elegiré una cantidad de canciones determinadas, las propondré y ellos podrán guiarme en ese sentido". Es decir, lleva sus temas bajo el brazo, los pone sobre la mesa y deja que los organizadores le digan si quieren vals, chacarera o un padrenuestro cantado. Todavía no anunció títulos, pero ya dejó entrever por dónde van los tiros.
A la hora de revisar el repertorio, el cantante apela a un criterio bien íntimo: elige composiciones atravesadas por su propia fe o por búsquedas de contención emocional. Reconoció que muchas de esas letras pueden leerse como relatos de experiencias cotidianas, aunque para él nacieron en momentos donde lo espiritual pesó más que la anécdota. Es, si se quiere, un filtro confesional antes que un cálculo comercial.
La fe como motor
"Soy un hombre de fe y me alegra enormemente. Me cuesta encontrar las palabras, sobre todo por la consideración", confesó el músico, todavía conmovido por la convocatoria. La dimensión espiritual, reconoció, es lo que vuelve a este convite algo distinto de cualquier otro escenario, por grande que sea. (Uno recuerda, inevitablemente, esos versos de chaya que dicen que el amor y la pena se vuelven oración cuando ya no queda otra cosa: algo de eso hay en estas declaraciones.)
La canción oficial de la visita
Mientras se definen los detalles del show de Pintos, la Conferencia Episcopal ya movió ficha por su lado y presentó "Argentina con el papa León" como canción oficial de la visita. Según informó la institución, el tema fue elegido por el jurado de un Concurso Nacional, así que la liturgia musical del evento se va armando entre bambalinas, con más actores en escena de los que uno imagina.
Qué recomiendo ir a ver (o escuchar)
Si la idea de Abel Pintos cantando ante un papa le despierta curiosidad, lo más sano es ir repasando su discografía mientras el Vaticano termina de cuadrar los papeles. Arrancaría por los discos donde la fe aparece sin estridencias, esos temas que uno escucha de madrugada y siente que le están hablando al oído. Cuando se confirmen fecha y formato, habrá que ir a verlo: a un show así no se va, se peregrina.
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