A sacar el reel antes de noviembre: las pocas ventanas que quedan en los embalses neuquinos
Piedra del Águila y Alicurá mantienen su Zona 2 abierta hasta el 31 de octubre, con un cupo diario que se controla con patrullas sobre la ruta 237. En lo que va del año, los infractores ya dejaron varios secuestros y un detenido.
Te lo cuento así, como me lo contó a mí el jefe de guardafauna cuando paré en el puesto del kilómetro 1304: mientras en las pescaderías del centro de la capital neuquina todavía no se mueven las cajas de filete fresco porque no arrancó la temporada, hay dos embalses de la Patagonia que ya tienen la línea en el agua desde hace semanas y esperan a los primeros madrugones antes de que termine octubre.
Me acuerdo perfecto de la escena que me describió esa mañana: un Chevrolet Prisma gris detenido a la vera de la ruta, baúl abierto, y un operario de Fauna contando una por una las truchas arcoíris apiladas sobre un nylon. Eran 42, varias ya sin cabeza y listas para el freezer, casi nueve veces más que el cupo permitido. El conductor, un vecino de la zona identificado por el personal de la División Brigada Rural y Montada del Limay, terminó esa misma tarde sumariado bajo la Ley Provincial de Fauna Silvestre número 2539 y con el auto secuestrado en el puesto de control.
Lo que todavía se puede pescar y bajo qué reglas
- Zona 2 de los embalses Piedra del Águila y Alicurá habilitada hasta el 31 de octubre, inclusive.
- Cupo diario: cinco truchas arcoíris por permiso, sin excepciones por persona.
- Pesca permitida únicamente en horario diurno; queda prohibida de noche.
- A partir del 1 de noviembre se abre la temporada 2026-2027 en la mayoría de ríos y lagos neuquinos y se amplía la oferta de aguas y de pesca con devolución.
La Ruta 237, esa cinta de asfalto que une Neuquén capital con San Martín de los Andes y va pegada a los espejos de agua más codiciados de la provincia, se transformó en el corredor donde se concentran los controles. Personal de Fauna y de la Brigada Rural y Montada del Limay arma operativos conjuntos en distintos puntos del camino, y la Dirección Provincial de Fauna le confirmó a este portal que desde que se intensificaron los patrullajes la cantidad de infracciones detectadas cayó un sesenta por ciento respecto de la temporada anterior.
El caso del Prisma no fue un hecho aislado, ni mucho menos. En mayo pasado, sobre el kilómetro 1353 de la misma ruta, los agentes secuestraron 31 truchas; en marzo, tres vehículos terminaron incautados junto con truchas faenadas y carne de ciervo. Son episodios que, vistos en conjunto, dibujan un patrón: la 237 se volvió un corredor de control habitual, y los números no difieren demasiado entre un operativo y otro cuando se trata de capturas fuera de temporada.
Mientras se transita eso en las rutas, en las oficinas de Fauna ya se ultimaban los detalles de la apertura del 1 de noviembre, que marca el ingreso formal al calendario de pesca y amplía significativamente las opciones de acceso y de pesca liberada. Para no llegar con sorpresas, la recomendación de siempre es verificar el permiso provincial vigente y confirmar las condiciones específicas del espejo al que se quiera ir antes de armar la caña.
“Si se pesca antes de tiempo y se supera el cupo, las consecuencias las paga el infractor en el acto: acta, secuestro del vehículo y sumario bajo la ley provincial.”Dirección Provincial de Fauna de Neuquén
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